Una regla que atrapa
Divide el tablero en rectángulos: cada uno rodea un solo número y su área es justo ese número. Fácil de aprender, difícil de soltar.
Parte la cuadrícula en rectángulos: cada uno encierra un solo número y su área tiene que coincidir con esa pista. Suena simple… hasta que las piezas empiezan a pelearse por el espacio. Cientos de niveles, sin conexión.
Divide el tablero en rectángulos: cada uno rodea un solo número y su área es justo ese número. Fácil de aprender, difícil de soltar.
Cada rectángulo toma su propio color: el tablero resuelto es un mosaico limpio y satisfactorio.
Relájate en Zen, corre en Contrarreloj o pon a prueba tu lógica con el Reto diario.
Pista, revisar, congelar el reloj o deshacer. Úsalas con cabeza: se ganan jugando o con monedas.
De tableros pequeños que enseñan a rejillas de 15×15 que retuercen la lógica. La dificultad sube contigo, paso a paso.
Sin esperas, sin internet, sin pretextos. Todo el juego cabe en tu bolsillo.
Cada número es una pista: dice cuántas casillas tendrá su rectángulo. La meta es partir todo el tablero.
Arrastra para crear un rectángulo que rodee un solo número, con un área igual a esa cifra. Ni más, ni menos.
Cuando los rectángulos llenan el tablero sin huecos ni solapes, está resuelto. ¡A por el siguiente!
Gratis, sin conexión y sin límites. Descárgalo y descubre por qué cada nivel pide "uno más".